viernes, 15 de septiembre de 2006

Aquí me las den todas (15/ 09 / 2006)

Traten de tratarnos racionalmente

La primera vez que oímos hablar de efecto llamada fue por boca de Mayor Oreja, a la sazón ministro del Interior de la primera legislatura de Aznar, con el propósito de boicotear la Ley de Extranjería que el PP había pactado con el resto de los grupos de la cámara. A Mayor Oreja esa ley consensuada le parecía demasiado blanda. Corría entonces el año 2000 y, según cifras del INE, había poco más de 923.000 residentes extranjeros en España. En 2001 superaron el millón, en 2002, rozaron los dos millones y eran tres para el 2004. Todo bajo gobiernos populares que, año a año, prometían endurecer (en vano) las condiciones de entrada en España.
El efecto llamada es tan inexistente como el efecto 2000 que, aquel año de ministro Mayor Oreja, no colapsó la red mundial de ordenadores. Basta con mirar las estadísticas oficiales para comprobarlo y ya está. Por qué, entonces, el Gobierno de Zapatero se ha achantado esta semana y amenaza con sacar del bolsillo la mano dura? Pues porque para ver los datos hay que leer las áridas estadísticas mientras que las imágenes de cayucos se sirven en bandeja a la hora de comer en el telediario. Esas imágenes son más poderosas que todas las palabras que puedan explicar que no es cosa de anteayer.
Y sin embargo, no queremos como ciudadanos que se nos trate como adultos y no como párvulos teleidiotas? Los inmigrantes que llegan en cayuco son una minoría, la mayoría llega con visado de turista en avión o por carretera. Insistir en el efecto llamada es una irresponsabilidad que atiza humores irracionales y aviva el racismo. Como cuando el PP asturiano dice que los inmigrantes que acojamos serán mendigos y prostitutas. Primero de todo, seres humanos.Y racionales, por lo menos que traten de tratarnos así.

No hay comentarios: