sábado, 2 de septiembre de 2006

La flecha en el techo

Sin pensarlo, ‡2just do it‡1; Nike nos pre_¶
senta nuevos diseños para que las¶
deportistas musulmanas puedan su_¶
dar la camiseta sin que se note, cum_¶
pliendo todos los preceptos que¶
marquen los libros sagrados, el de_¶
recho consuetudinario tribal y la¶
ocurrencia del iman local en su fat_¶
wa de la semana. Citius, fortius, al_¶
tius. Pero, sobre todo, bien tapadas.
Tal lanzamiento seguramente¶
apaciguará --junto a esas feministas¶
occidentales cuyo feminismo consis_¶
te únicamente en prohibir tetas y¶
culos-- a los moderamente integris_¶
tas que no ven mal que las buenas¶
musulmanas hagan deporte. Los de¶
centro integrista prefieren que ni¶
hagan gimnasia en los colegios.
Bien (supongo) para ellos. Lo cu_¶
rioso es la falta de análisis geopolíti_¶
co por parte de nuestros liberales y¶
neocon favoritos. ¿No se bastaba el¶
mercado él sólo para conjurar la de_¶
mocracia y los derechos humanos¶
allá donde se permitan los códigos¶
de barras?
Pues parece ser que no. A Nike¶
--que ya era uno de nuestros malva_¶
dos predilectos por su contribución¶
a la ingeniería contable a través de¶
la explotación infantil-- le basta con¶
que haya alguien que pueda com_¶
prar. No podría ser de otra manera.¶
Lo raro es que haya gente a la que le¶
dejen fabular en los periódicos di_¶
ciendo lo contrario.
En los todos los techos de las cel_¶
das de Guantánamo hay pintada¶
una flecha que señala a La Meca pa_¶
ra que nadie se equivoque al colocar_¶
se para la oración. Si eso se respeta,¶
¿vale también azuzar perros contra¶
los presos de naranja aislados sus¶
cinco sentidos? ¿De qué nos hablan¶
cuando se pide respeto a la religión?

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