lunes, 11 de septiembre de 2006

Las cosas de las manos

Los nacionalismos le deben mucho a Franco.
casi medio siglo de dictadura hace que hasta
el más carca pueda parecer el colmo de la
vanguardia si ha sido debidamente oprimido.
Y así llegamos hasta el presente. De manera
que, en las autonomías donde tenían histórico
predicamento, han podido pasarse un cuarto de
siglo luciendo abolengo de pensamiento avanzado
con la inestimable ayuda del conservadurismo español
que aún no ha superado el vivan las caenas.
Pero cuarto y mitad no hacen un kilo, y aunque pesen
lo mismo uno de paja y uno de hierro, no se puede
coger igual con las manos. Así, cuando se ha
propuesto dar el voto a los inmigrantes en las
elecciones municipales, se han caído todas las
caretas y a una sola vez, lo mismo CiU que ERC han
dejado sus disfraces democristianos o republicanos
para lucir su verdadero rostro de guardianes del
terruño, contra la contaminación foránea. Dispuestos
a exigir certificados de conocimiento del medio
a los esclavos, no vayan a pedir trabajo donde hay
que pedir treball.
Pero es que el hierro y la paja no se levantan
con la lengua, la riqueza de los países la hacen
las personas y a la hora de cobrar impuestos a
nadie se le pregunta por el color de la piel o el
idioma en que le cantaban las nanas.
Se quejan de la llegada de inmigrantes muchos
de los mismos que los reclutan para trabajar sin
derechos por la mitad del sueldo de un nativo y
alucinan con la llegada de cayucos quienes aplauden
con las orejas cada vez que una multinacional
(a veces española) se instala en sus países de
origen para esquilmarles los recursos obligando
a la gente a buscarse la vida fuera. Gente que
quiere usar las manos, no las orejas para aplaudir
ni la lengua para otra cosa que no sea comunicarse.
La inmigración no se va a terminar nunca. Sólo puede
gestionarse lo mejor posible, de la manera más
humana, hilando muy fino para que no haya roces
racistas ni guetos. Y que dar derechos a quienes ya
tienen deberes. Fíjense en las manos de quienes más
le dan a la lengua en este asunto. Las llevan escondidas
a la espalda.
(Aquí me las den todas, publicado en La voz de Asturias el 27 /08/ 2006 Versión íntegra)

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