sábado, 2 de septiembre de 2006

Por una ley Porcini

En Roma, no dentro de las rutas más¶
turísticas, hay una plaza dedicada a¶
la memoria de los infames Porcini,¶
nada que ver con los cerdos (eran na_¶
turales de Porcia) aunque su com_¶
portamiento llevara a muchos a¶
compararlos con el sabroso animal.
Los porcini acaparaban en la Ro_¶
ma medieval el comercio de la char_¶
cutería y la producción de embuti_¶
dos hasta que un día fueron descu_¶
biertos robando cadáveres para ela_¶
borar sus productos con carne hu_¶
mana. Demasiado hasta para la bár_¶
bara Edad Media, por lo que sin¶
ningún remilgo fueron salvajemen_¶
te torturados y ejecutados en públi_¶
co para diversión del vulgo. Lo más¶
entretenido que había entonces era¶
la muerte, antes de que se inventara¶
la prensa rosa en televisión.
El caso es que no sería malo reco_¶
ger el ejemplo de los Porcini en¶
nuestra quebradiza UE --atacada por¶
la desidia de líderes insulsos y el¶
auge de los aldeanismos nacionales¶
(pequeños y grandes, quizá peores¶
los grandes)-- a la hora de defender_¶
nos doblemente de la deslocaliza_¶
ción y la vergüenza de la explota_¶
ción laboral.
Elaboremos una ‡2Ley Porcini‡1 por la¶
que resulte imposible comercializar¶
en la Unión Europea los productos¶
que se hayan desarrollado en países¶
que no respeten los derechos huma_¶
nos. Permitir el trabajo infantil, los¶
sueldos de miseria o la nula organi_¶
zación sindical también es comer_¶
ciar con la carne humana.
Demasiadas empresas cebadas¶
con presupuesto público quieren¶
huir ahora allá donde no existen las¶
vacaciones pagadas pero buscan¶
vender aquí a precios de lujo el tra_¶
bajo de niños que no van a la escue_¶
la. Si quieren reducirnos a meros¶
consumidores exijamos por lo me_¶
nos comer cerdo y no esclavo, o que¶
se queden aquí las fábricas. Parecerá¶
duro ganar mil en vez de un millón,¶
peor es que te ejecuten en la plaza.

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