sábado, 2 de septiembre de 2006

Que venga Ang Lee

Protesta XEGA porque la asociación¶
que organiza las bodas vaqueiras ya¶
se ha cerrado en banda ante la posi_¶
bilidad de que parejas del mismo se_¶
xo quieran subir a Aristébano con la¶
cama en el carro de bueyes. Es difícil¶
pronunciarse porque, al fin y al ca_¶
bo, allí se celebra una ceremonia¶
católica y lo liberal de verdad es de_¶
fender por igual el derecho de la¶
gente a casarse con quien quiera a la¶
vez que el de cada religión a organi_¶
zar sus ritos como mejor le parezca.
En todo caso, ¿hacía falta ser tan¶
contundentes en esa prohibición?¶
Contrariamente a lo que argumen_¶
tan los detractores de las bodas gays,¶
la homosexualidad es tan natural¶
que se ha dado en todo tiempo, lati_¶
tud y cultura.
Y si ‡3Ang Lee‡1 es un taiwanés que¶
nos va a revelar el amor entre dos va_¶
queros de la América profunda, ¿no¶
imaginaremos nosotros que tam_¶
bién alguna vez dos vaqueiros pudie_¶
ron enamorarse? Sólo es una i más a¶
la que le vamos a poner el punto.
Quizá hace mucho, cuando las¶
iglesias de la comarca marcaban un¶
límite que los vaqueiros no podían¶
traspasar para no recibir la comu_¶
nión junto a los xaldos, hubo dos¶
hombres que guardaban sus queren_¶
cias en secreto, presos de las tradi_¶
ciones de un grupo ya de por sí mar_¶
ginado como para buscarse aún más¶
rechazos.
Quizá algún verano compartie_¶
ron juntos largas subidas a la braña,¶
comentarios sobre la bondad de cier_¶
ta vaca, lamentos por su exclusión¶
de la sociedad de los valles, rivalida_¶
des en la tonada. Prueba esta fruta,¶
no te acerques a ese acantilado.
Quizá, por fin llegó un día lejos¶
de todos. Solos en una madrugada.¶
Ya no hubo vaqueiros ni xaldos, dejó¶
de importar el filo de los cuchillos o¶
que la pación se mojara. Y se mira_¶
ron para verse el alma cada uno en¶
los ojos del otro.

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