martes, 12 de septiembre de 2006

Reforma de Estatuto

Hoy comienza a debartirse una reforma del Estatuto de Asturias que no llegará a nada por la negativa del PP, imprescindible para que, si quiera se tome en consideración la discusión en el parlamento asturiano. Esto demuestra como los intereses partidistas se ponen siempre por encima de los de Asturias y cómo la propaganda es suficientemente efectiva como para convecer a la mayoría de los asturianos de que la reforma no va con ellos ni será relevante en su vidas. Ya lo verán.

Propongo aquí dos preámbulos posibles para el futuro.

PREAMBULOS POSIBLES (I) Asturias Gastronomía Histórica. A través del ingenio y la gula de muchas generaciones, Asturias se ha constituido como una gastronomía diferenciada aunque integrada entre las de los otros pueblos comensales de España. Recogiendo esta realidad gastronómica, que es inmemorial como atestiguan los restos fosilizados de los moluscos de los que dieron cuenta nuestros antepasados en las cuevas del litoral; y que está engarzada en nuestra cultura y nuestra idiosincrasia, porque nuestros poetas han cantando las semejanzas entre la historia y la morcilla, que están hechas de sangre y se repiten, y porque la sabiduría popular ha expresado en los refranes que de lo que se come se cría; Asturias se constituye en Gastronomía Histórica en los términos que recoja la Constitución Española. Así, aunque este estatuto vele en especial por las viandas originarias de Asturias, reconoce también la protección de la, ya como nuestra, cocina a base de aceite de oliva; respetará a los degustantes de las setas, aunque la micología sea una afición reciente en la tradición del Principado; y nadie podrá ser discriminado en función de su dieta ni se podrá prohibir por motivos religiosos, raciales o de género que cada cual se alimente libremente con lo que le plazca. La Gastronomía Histórica es la forma de organización política y administrativa más perfecta de entre todas las propuestas por los modelos sociales. Porque garantiza un vínculo tangible entre las personas y los frutos de la tierra y porque, gracias al aparato digestivo, esta relación es cíclica.

PREAMBULOS POSIBLES (II) La República del Principado de Asturias. La nación asturiana, referida por Estrabón, renuncia pese a todo a estas denominaciones pues hoy está formada por ciudadanos de múltiples identidades; y se constituye en República del Principado de Asturias para mantener sus históricos vínculos con la Corona española. A tal fin, y como símbolo de esta unión, se construirá una plaza que tendrá forma de círculo cuadrado y en cuyo centro se plantará un mástil en cuya cumbre habrá un sombrero y todos se inclinarán en su presencia. Los días 14 de abril se sustituirá el sombrero por un gorro frigio pero todos deberán inclinarse igualmente y estará prohibido silbar el himno de Riego o Guillermo Tell. El pacto con la Corona obligará a los Borbones a entregar a su primogénito a los asturianos para que presida los actos oficiales de la República tanto en invierno, pese a la temporada de esquí, como en verano, pese a las regatas de vela. A cambio, los 78 concejos asturianos pagarán un impuesto fijo anual que a veces se medirá en fanegas y otras veces en arrobas y que será de un queso, diez caballos asturcones, 12 botellas de sidra, un ternero de raza culona, tres hogazas de pan de escanda y 5 cestos de mimbre. Pero éste es el límite del pacto con los reyes pues la República considerará iguales a todos sus ciudadanos y fomentará su participación activa y directa en todas las instituciones. Así, no podrá ocupar un cargo público quien no haya trabajado alguna vez en la vida y no se podrá hablar de cuestiones políticas en privado

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