martes, 19 de septiembre de 2006

Trashorras iba a la yerba


Emilio Suárez Trashorras posa delante de la casa familiar en la localidad asturiana de Cogollos, donde nació su padre y donde, cuando era niño, ayudó siempre a la abuela en las faenas del campo. / EL MUNDO


Dice El Mundo, en su bucólica reconstrucción de la vida de Trashorras que siempre ayudaba en la casa del abuelito a las tareas campestres. Eso me ha recordado una anécdota que se contaba en mi pueblo (todos los asturianos somos de pueblo) y que seguro que se repite con variantes en muchas otras aldeas. En mi versión ocurre a finales de los 70.
Era la abuela que se decidía a acoger en la casa del pueblo al nieto urbanita con un pasado más bien bohemio, por no decir drogata, después de desesperar sus padres porque el chaval era imposible. Total que, al poco le preguntan a la abuela que qué tal con el nieto y ella dice: “totalmente regenerado. Se levanta por la mañana temprano y venga a trabayar y trabayar a la yerba todo el día, uno tras otro”. Pero, en pocos meses aparecía la Guardia Civil y se llevaban detenido al nieto porque en esi prau la yerba no era pación sino maría de la de fumar.

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