domingo, 15 de octubre de 2006

Otras conspiraciones


Las conspiraciones modernas nacen, como todo en nuestra época, con la Revolución Francesa. Así lo explica Juan Carlos Castillón en su libro Amos del mundo que vuelve a los calendarios de Themidor y Brumario para encontrarse a los primeros que, ante un cambio inesperado y radical, no quisieron contentarse con las explicaciones lógicas y echaron mano de judíos, masones y templarios para encontrar a los verdaderos culpables de sus desdichas.
Las conspiraciones se parecen entre sí como dos gotas de agua y lo que es trama hebrea en países católicos es, en naciones protestantes, fruto de las catacumbas papistas. Así, hasta el asesinato de Kennedy, la hermandad de Skull and Bones, o mismamente la autoría intelectual --intelecto, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!-- de los atentados del 11-M que aquí ya se está poniendo peligroso porque parece que vale hasta falsificar documentos de peritos. En todo caso, nada nuevo. Los afamados Protocolos de los sabios de Sion no son más que un infame invento de antisemitas rusos, pero todo un éxito editorial.
Poderoso caballero es don dinero, no hay más conspiración que esa. Pero, ¿quién puede resistirse a imaginar una? Vean esta: en España se construyen más viviendas al año que en Alemania y Francia juntas, países que por separado casi nos doblan la población; sin embargo, los precios de las casas no bajan, al contrario suben sin parar arruinando familias. Ayuntamientos de todos los colores políticos se forran con la especulación del suelo y jueces y fiscales miran para otro lado, o se tapan los oídos. ¡Hala!, a investigar.

(Aquí me las den todas, 15-10-06)

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