domingo, 26 de noviembre de 2006

En la manada


Están los institutos y las televisiones revueltos con el acoso escolar, que ya pasa de la época del abusón del recreo a la de colgar vídeos en Youtube como un corto de collejas. Por esa alarma opinan psicólogos y pedagogos, pero mi madre --que no hay más que una y a los expertos sólo te los puedes encontrar en la calle-- dice que lo que pasa es que ahora los chavales crecen en “la manada”.
Y es verdad, tan cierto como que no debería sonar reaccionario reconocerlo. Al contrario. No muy allá, uno de los progenitores (en el 99% de los casos, la madre) criaba a los hijos en casa hasta la adolescencia, pero ya no es así. Hoy hacen falta más que dos sueldos para sacar adelante una familia y los niños tienen que dejar muy pronto los abrazos para formarse precoz en sociedad. Tan pronto que, lo mismo Mowgli entre los lobos del Libro de la Selva, que en el más exquisito colegio de pago, allí sólo rige la ley del más fuerte.
Desde luego, esto no es culpa de la liberación de la mujer, ni de que vivamos en una “sociedad hedonista”, ni tampoco de los vídeojuegos. Más bien se trata de que el mercado todavía entiende la maternidad como una traba. Los salarios sufren los mismos efectos que padecía El increíble hombre menguante, y hasta en Lérida han despedido a un hombre por pedirse la baja de paternidad. Son cosas que esas carcas asociaciones por la familia nunca cuentan porque la familia les importa un pepino y tratan de distraer con pobres moralejas, no vayan a tocárseles a quien corresponda las cosas de comer.

(Aquí me las den todas 26-11-06)

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