domingo, 3 de diciembre de 2006

Aquí, en la antesala


Dicen los obispos españoles que estamos en "la antesala del totalitarismo". Siempre hay que oír a la voz de la experiencia; al fin y al cabo, fueron también los obispos los que, estando en esa antesala en los años 30, vieron llegar a unos generales y les dijeron: "pasen hasta el fondo. Olviden las goteras, yo les pongo un palio".
¿Qué es lo que preocupa a los obispos? Pues viene a ser un popurrí de matrimonio entre personas del mismo sexo, un colegio que no quería festejar un festival navideño y la asignatura de Educación para la ciudadanía. La debacle, en fin.
Piensa la clerigaya que la sociedad laica les oprime y les asfixia pero no lo explican mucho porque, en realidad, es una confusión de los que, por ya no poder perseguir, se sienten perseguidos.
Sin Lepantos, llegó Ratzinger a Turquía para proponer diálogo entre cristianos y musulmanes. El Papa, que no es manco, dió un paso atrás con lo del Paleólogo bizantino, pero fue de esos retrocesos como para coger carrerilla, y pidió a los islámicos "reciprocidad". Es decir que se puedan construir iglesias allí como aquí mezquitas. Es decir, el laicismo.
Pero lo cierto es que cristianos, judíos y musulmanes nunca serán amigos. Decía Camus que él sólo militaría en un partido si es el de "los que no creen tener la razón". Esto, que en política es casi imposible, en el caso de las religiones lo es totalmente, porque cada una cree que posee la verdad absoluta. Y eso no se negocia. Para los monoteísmos, sus normas rigen hasta para los no creyentes. Son depredadores que precisan un corral laico.

(Aquí me las den todas 3-12-06)

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