martes, 5 de diciembre de 2006

Lamento médico-jurídico


Los jueces chilenos le quitan el arresto domiciliario y Pinochet se recupera. En general, los generales asesinos tienen una durabilidad que ni las pilas del conejito. Ahí está Franco, maestro y referencia de Pinochet, que duró lo que no está escrito con la ayuda de unos seguidores que hicieron literal el concepto de "encarnizamiento terapéutico". Solo que, claro, los generales suelen oponerse a la eutanasia (a la suya, para los demás ni siquiera preguntan).

Pinochet ya fue ejemplo de recuperación milagrosa cuando, al pisar Chile liberado del arresto de Garzón en Londres, se levantó de su silla de ruedas y salió por su propio pie del aeropuerto. Pinocho se pone malito cuando le cerca la justicia. Para recordar aquellos hermosos tiempos en que el dictador lo pasó mal en la capital británica, recordemos también a quienes aguaron aquella fiesta: Josep Piqué por el lado español y Jack Straw por la inglesa. Ambos urdieron la manera de soltar al vejestorio. El primero no pudo evitar la sonrisa por filtrarle a El Mundo cómo lo harían. Y decía que eso era "periodismo de investigación".

Hoy también lo pasan mal en ese diario. Para decir que hacen periodismo de ese tienen que comprar bazofia a polis corruptos.

¡Vuelve Sérpico!

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