sábado, 30 de diciembre de 2006

Para dos días*


Si Zapatero y ETA hubieran esperado un día más --uno para hablar de optimismo y los otros para poner un coche bomba-- la incongruencia de hechos y palabras se hubiera extendido dos días sin remedio sobre el papel de la prensa, que sale hoy y ya no vuelve hasta que den las doce campanadas.
Termina el alto al fuego que se decía permanente y empieza un año nuevo próspero en dimes y diretes, seguro que muchos “ya te lo decía yo” y probablemente pocos “¿dónde están la rendición del Estado y la entrega de Navarra?”. Calumnias que publicitaron como ciertas los miserables de columna, hoy relegados a moscas cojoneras por los miserables de verdad, los de la bomba. Y no hay más.



Por lo menos no hubo muertos. Ayer sólo había un muerto sobre la tierra: el balanceante Sadam, colgado en Bagdad y en Youtube por tratarse del primer tiranicidio de la era digital. Decía Aznar que todos los terrorismos eran el mismo así que algo habrá que ligue el cadalso de Mesopotamia con los estruendos de Barajas. Y sí. En ambos casos ha habido más intereses partidistas que verdad a la hora de buscar el fin del terrorismo
A la guerra de Irak se fue por armas de destrucción masiva que no existían y por una vinculación con el terrorismo que no surgió hasta la postguerra. Hoy es un país arrasado y la muerte de Sadam se hace más mirando por la política interna norteamericana que por otra cosa. También ha habido muchas mentiras sobre la tregua de ETA, la explosión de ayer es una evidencia pero demasiado triste. A ver qué conspiración nos cuentan ahora.

(Aquí me las den todas 31-12-06 y 1-1-07)

*Actualizado. Por supuesto, por escribir para dos días, yo también me equivoqué y cada vez parece más cierto que hay dos víctimas ecuatorianas del atentado de Barajas. Sí que lo siento, ojalá hubiera acertado y estuviesen vivos.

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