sábado, 2 de diciembre de 2006

Soy un hombre y me río de mi mismo

El Instituto de la Mujer protesta por el anuncio de Burger King que, con el lema “soy un hombre”, promociona su doble Whopper frente a la cocina de diseño y “los canapés”. Dice el instituto (que protesta por cada teta en la publicidad pero que una vez despidió a una becaria por quedarse embarazada) que pinta a los hombres como “cavernícolas” y reproduce estereotipos, supongo que patriarcales.



Coincidencias temporales. Mi adorada Empar Moliner abre el suplemento Motor de El País con un reportaje sobre mujeres y coches. Moliner empieza riéndose de los anuncios que reciben un aplauso silencioso (por que no dicen nada) del Instituto de la Mujer por poner a mujeres en roles agresivos, mientras que clamarían al cielo si fueran al revés.

La publicidad está para coger los tópicos y hacer algo divertido de ellos. Algo que atraiga, que haga que se hable del anuncio y, si se consigue hablar del producto, mejor que mejor. Un éxito de la campaña publicitaria y de un sector que va a encontrar en el Instituto de la Mujer un altavoz mejor que la radio, la TV e internet juntos. ¿Hay hombres que se sienten ofendidos por este anuncio? Mala cosa. La gracia de todos estos asuntos es que se podían hacer buenos chistes sobre la burricie masculina (ahí están Homer Simpson y Peter Smith de Padre de Familia) mientras que las mujeres aún no han encontrado tiempo para reírse de sí mismas (salvo Maitena, ¡Viva el cómic!)

Motor. Las conductoras del reportaje de Moliner coinciden en que, para los hombres, el coche es una prolongación del pene. ¿Somos eunucos los que no tenemos el carnet de conducir?

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