domingo, 21 de enero de 2007

El código Risto


Al final echaron a la concursante racista del Gran Hermano VIP del Reino Unido. Se había fajado llamando paqui a una india, y por lo visto, es algo muy faltoso. Channel 4, el canal que emitía el concurso, lo pasó mal porque, junto a las unánimes críticas que recibieron por divulgar a la xenófoba, llegaban los jugosos índice de audiencia y los programadores de televisión no conocen más ética que la pasta gansa.
A mi juicio, a Mariano Rajoy le pasa algo semejante. Llegó al Congreso a debatir con ZP pensando en las promesas de share, más que en el fin del terrorismo. Y es un problema porque ni siquiera creo que piense en réditos electorales sino de audiencia, de la radio para más señas. ZP pidió perdón por sus errores lo cuál le eleva por encima de sus predecesores, aunque periodistas más veteranos que yo dijeran que se quedó corto. Pero yo sólo recuerdo los últimos años arrogantes de Felipe González y la década “sin complejos” de Aznar; jovencito que soy, aunque español y mayor de edad, con que me basta para intentar ser presidente.
Rajoy, en cambio, desplegó una oposición tipo Código Da Vinci, con conspiraciones milenarias y maldiciones proféticas (“si no le ponen bombas es porque ha cedido”), todo con el estilo de Risto Mejide, el jurado malo de OT, que también da mucha audiencia. Feliz en el papel de Risto, no se da cuenta de que sólo puede sobrarse así el que no concursa. Y, claro, para ser presidente hace falta más que tener 18 años; hay que ganar las elecciones.
(Aquí me las den todas, 21-1-07)

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