sábado, 27 de enero de 2007

Paris te inicia



Paris Hilton no para de romper moldes entre los multimillonarios caprichosos. Ahora anuncia un reality junto a la pornoestar Jenna Jameson con el objetivo de desvirgar al puber ganador del concurso.



Jenna Jameson con París Hilton

Yo, desde luego, prefiero estas salidas de tiesto que tiene Paris, antes que la mayoría de las de otros millonarios. Así lo dije en el Aquí me las den todas del 3-6-05.




París-Rockefeller



Bueno, hay gente a la que ya de por sí le parece terriblemente malvado ser multimillonario pero, la mayoría de las veces, depende de qué se hace con tanto dinero.
Tomemos un par de ejemplos: el último de la saga Rockefeller y la increíble pija París Hilton. Ninguno de los dos es millonario por méritos propios (será su mérito mantenerse así) porque ha quedado más que demostrado que la mejor manera de hacerse rico es siendo hijo de alguien rico.
Y ahora, la moral. En un entrevista no demasiado reciente, este Rockefeller que digo analizaba el comportamiento de las economías de sudamérica y destacaba el caso particular de Chile por lo bien que le iba. Cuando el periodista le preguntaba por las desapariciones y torturas de la dictadura que había iniciado ese despegue económico, el magnate venía a decir algo así como que esas cosas pasan, qué le vamos a hacer y que tampoco son tan malos los dictadores militares (siempre que no le toquen en el país de uno).
En cambio, París no parece opinar nada de esto, no parece opinar nada de nada. Lo poco que le he oído decir no valió un recuerdo y por eso no me acuerdo.
París sale en bolas siempre que puede, se descargan en internet los vídeos de sus coitos más interesantes, se graba en un bikini microscópico lavando un coche de lujo (debe de ser la erótica del poder financiero) y todo le da igual porque tiene dinero para exhibirse sin que le tosan por lo menos siete vidas.
Hay personas a las que esta ostentación de la carne porque sí les molesta, hay quien cree que grabarse los coitos y mostrarlos en la red es el colmo de la impudicia y una degradación para el cuerpo de la mujer. Pero si esto le escandaliza más que lo que piensa Rockefeller, guárdese sus teorías morales para usted, haga el favor.

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