jueves, 4 de enero de 2007

Viejas heridas

Al aprobarse la Ley de la Memoria Histórica la carcundia bramó por Paracuellos, la apertura de viejas heridas y lo malísimos que fueron los republicanos. La verdad es que todos fueron malos en la guerra. Lo distinto es la postguerra, la represión en tiempo de paz para la que nunca ha habido, no ya castigo, sino recuerdo certero.

Un ejemplo de las diferencias publicado en El País:


Crónicas recuerda el 70º aniversario del inicio de la Guerra Civil con un trabajo que relata dos estremecedores sucesos ocurridos en Asturias y de los que fueron víctimas enfermeras y personal sanitario de ambos bandos. Dos episodios que demuestran que aquella contienda iniciada con un golpe militar encerró actos de barbarie que golpearon a inocentes de uno y otro lado. El primero de los escenarios se traslada a Pola de Somiedo, donde el 28 de octubre de 1936 fueron fusiladas por las milicias republicanas, junto a otras personas, tres jóvenes de Astorga que servían como enfermeras de la Cruz Roja en el ejército nacional. La segunda matanza ocurrió exactamente -¿casualidad?- un año después en el monasterio de Valdediós, cerca de Villaviciosa. Allí fueron fusiladas por soldados nacionales 17 personas, la mayor parte de ellas personal sanitario del Hospital Psiquiátrico de Oviedo, evacuado a Valdediós.
Reyes Ramos asegura que en "45 minutos es imposible abordar los grandes escenarios de la contienda". Por eso, el especial abunda en las historias humanas. Así, el relato de ambos hechos se sustenta en testimonios de ancianos que eran niños en aquella época y que presenciaron los hechos. También intervienen sobrinos, hijos y nietos de algunas de las víctimas que coinciden en resaltar la resistencia que ha habido en sus familias a recordar aquellos sucesos. Los autores del documental han conseguido entrevistar a una superviviente de Valdediós cuya hermana fue asesinada y que nunca antes había querido hablar sobre lo ocurrido.

Los cadáveres de la fosa de Valdediós.



Para Reyes Ramos, las semejanzas en uno y otro caso son patentes. "Las diferencias se refieren al distinto trato que recibieron tras la guerra asesinos y víctimas", explica. El acusado de la matanza de Somiedo fue ejecutado a garrote vil; en Valdediós nunca se hizo responsable a nadie. Mientras las enfermeras de Somiedo están sepultadas desde 1938 en la catedral de Astorga, los asesinos de Valdediós permanecieron enterrados en un prado hasta que la fosa común fue abierta hace tres años.

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