viernes, 16 de febrero de 2007

España-Polonia


Una vez (en octubre del año pasado, durante el encuentro de la Asociación de Periodistas Europeos, en Oviedo) le pregunté a Adam Michnik, director de la Gazeta Wyborza, de Polonia, si no le parecía que su país y el nuestro eran espejos paralelos. Ambos sufrieron largas dictaduras que habían marcado profundamente su visión de las relaciones internacionales y, sobre todo, respecto a EEUU --en España es antiamericana la izquierda, porque se prestó apoyo a Franco, y la derecha que no olvida Cuba-- mientras que en Polonia se les ve como liberadores. Michnik apoyó la guerra de Irak, vino a reírse un poco de los que del Rhin para acá nos opusimos porque nos ve como pazguatos que tienen la libertad regalada. Yo creo que los polacos aman a los americanos por lo mismo que aquí se les ve mal, a ellos les ayudaron (mal que bien) a resistir la tiranía, aquí nos condenaron a sufrirla cuatro décadas. Y Michnik se deja llevar por su pasión al negar las cárceles secretas. Siempre, la tortura está mal haga quien la haga.


Espejos paralelos, en las dictaduras polas y españolas siempre ha jugado un papel importante la iglesia católica. Lo que no había pensado es que, pese a las apariencias, era en el mismo papel.

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