domingo, 25 de febrero de 2007

Fistros y abrazafarolas


Ojo al dato señores y abrazafarolas eran latiguillos que, hasta la semana que termina, estaban tan pasados como el pecador de la pradera y el fistro de Chiquito de la Calzada. Pero llegó Luis Fernández a RTVE y volvió a ponerlos de moda.
Minuto y resultado: desde el momento en que salió en pantalla el texto que explicaba por qué no se iba a emitir la entrevista de Quintero a José María García, se hacían las apuestas de cuánto íbamos a tardar en verla por internet. Y así, el nuevo director de el ente ha certificado la derrota del que fuera el medio de comunicación de masas por antonomasia frente a un fenómeno que acaba de nacer.
Exactamente, cuál era el problema para que no se viera la entrevista? qué García se despacha con tirios y troyanos, sobre todo con los troyanos? Pues es su responsabilidad. Aquí, Fernández ha jugado el papel del Opus Dei con El código Da Vinci , convirtiendo un producto mediocre en la cosa que había que conocer. Todavía va a tener que explicar quién se cree que es para decidir a esas horas de la noche lo que es correcto o no que vean los espectadores.
Dicen en RTVE que es que son la tele "de todos", pero parece que es que piensan que sólo podemos ver los Lunnis porque con la supresión de esa entrevista se ha tratado a los espectadores como mirandas infantiles que no tienen criterio. La vela de García que la aguante con su palo, ahora que lo empuña en los platós de color rosa.
Llamar a eso censura es una parodia de cosas más serias. Lo que ha sido es una estupidez. Y duodenal, por la gloria de mi madre.


(Aquí me las den todas, 25-2-07)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo creo que ha sido cualquier cosa menos estupidez: ¿cuánta gente habría visto la entrevista sin haber creado ruido y expectación a su alrededor? Mucho más eficaz así como al final ha sido; lo que no termino de entender es la colaboración de El Mundo.