miércoles, 7 de febrero de 2007

¿Misoginia lo qué?



*Las niñas de hoy son unas guarras

De verdad que sólo tengo días misóginos en la medida en que, a veces, uno se levanta misántropo. Es un tema que me ronda la cabeza de vez en cuando pero que no iba a escribir por aquí hasta que leí el último artículo de Carmen Gómez Ojea en La Voz y, encima, vi este fin de semana la película Wicker man con Nicolas Cage. Quien haya tenido una experiencia similar me entenderá.

Yo ya tuve una pelea (de palabra) con Gómez Ojea por --como hace en su último artículo-- llamar "escrotos" a los hombres. Yo le dije esto, ella me contestó esto, y yo le respondí esto otro. La cosa quedó ahí, creo que para bien, porque yo en general estoy más que de acuerdo con el estilo y el contenido de lo que escribe Gómez Ojea. Lo que yo no paso es que me consideren memo por tener una genitalidad externa, ni cosas semejantes.

Soy consciente de que el movimiento feminista está dividido sobre la prostitución. La vieja escuela es abolicionista, y otras consideran que la legalización es lo mejor y lo demás es moralina y redención. Estoy más de acuerdo con las segundas.

Pero de Carmen me hace gracia que considere que las rameras son unas desgraciadas mientras que los chaperos son efebos amados por filósofos presocráticos. Es tan triste tener que poner el culo como que tener que poner el coño para comer, digo yo. Lo contrario, de verdad, me parece discriminación de género (del masculino, claro).

Creo que es vieja escuela feminista siente una aversión por sexo sólo comparable a la católica, y, en concreto autoras como Shere Hite que consideran la penetración poco menos que una aberración sexual, su universo se reduce al clitoris.
Pero yo creo que en el sexo todo vale si es pactado y que, cada vez más, esas barreras de género irán desaparaciendo. ¿Dónde encuadra Carmen a un ladyboy de Bangkonk? ¿Es una chica sometida o su pene todavía le hace pertenecer a la peligrosa casta de los varones?

*La canción, que yo descubrí aquí, para que se vayan esas matriarcas enterando de que que las nuevas generaciones de chavalas suelen ver el sexo como los chavales que ellas conocieron.

1 comentario:

DDAA dijo...

Por lo general, el argumento feminazi para diferenciar entre prostitución masculina y femenina consiste en afirmar que el victimario es siempre un macho. De ahí, por ejemplo, la persecución al cliente en Suecia -y en Cataluña, si no me equivoco.

No sabía lo de Shere Hite. La más conspicua de las feministas antiporno/antiprostitución es Andrea Dworkin.

Yo prefiero que me llamen "escroto" a que me ignoren, si bien no soy muy amigo de este tipo de sinécdoques sexuales.