jueves, 1 de febrero de 2007

¿Y la sidra?


Sectores como los productores de vino y ahora los lagareros van a descubrir la lucha por las libertades civiles. La ley antialcohol (se supone que para proteger a los menores) que prepara el Gobierno pone de uñas a los que se ganan la vida con la vendimia y, aquí, con la mayada.


Yo de vino sé lo justo para saber que es una de las mejores cosas que ha hecho el ser humano. La sidra es (hasta donde yo conozco) una auténtica bebida nacional en Asturias que --salvo en bacanales como las jiras de verano y el Carmín de la Pola) se consume con bastante moderación, ya sea en la barra o en la calle. Es también (hasta donde yo conozco) de las pocas bebidas alcohólicas que ha resistido a la anglosajonización de las borracheras. En al era del calimocho y las litronas, los jóvenes asturianos siguen bebiendo sidra.


Hagan lo que sea necesario para parar el consumo abusivo de los menores (por ejemplo empurar a los que les venden y también a los garitos que dan garrafón, auténtico origen de los botellones), pero no jodan más diciéndole a la gente lo que tienen que hacer.

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