domingo, 11 de marzo de 2007

Ciudadanía y el anticristo


Quizá llegue el día en el que los historiadores recuerden la semana pasada como el momento en que un cura de Marcenao, a la sazón portavoz de la Conferencia Episcopal y con el respaldo del Tribunal Constitucional, abrió la puerta a que se enseñe la sharia en la escuela sin trabas estatales.
El tribunal dio por bueno que una profesora de religión pueda ser despedida por vivir separada, mala imagen del matrimonio canónico, y más teniendo en cuenta que enseña una fe en la que se dice que hay que predicar con el ejemplo. Después llegó Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de los obispos, para pedir la objección de conciencia ante Educación para la Ciudadanía porque defiende "modelos antropológicos" contrarios a la fe católica. Y el Estado, dice, no se los puede "imponer".
Cuando se lee lo de modelos antropológicos resulta que no tiene que ver con mediciones de cráneos ni con el estructuralismo de Lévi-Strauss sino con que se enseñe que el matrimonio (civil) entre personas del mismo sexo vale como el heterosexual. Pero los católicos, incluso los que son jueces, deberían pensar que lo que pidan para ellos debería ser igual para el resto de las religiones. ¿Qué pasará cuando muchos alumnos reclamen clases de religión islámica?, ¿quién determinará qué maestros y contenidos son los adecuados?, ¿Arabia Saudí, donde las mujeres no pueden conducir? ¿Se podrá despedir a un maestro por comer cerdo? Esto era por hablar de religión y no de la mani de ayer, pero cuando se llama "anticristo" al presidente ¿quién puede distinguir?
Aquí me las den todas, 11-3-07

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