domingo, 22 de abril de 2007

Ordinary people


A Tengo una pregunta para usted , Rajoy llegó sabiéndose el precio de un café y un carajillo, con mejor corbata y con un boli. Vale, pero poco más. La "gente normal" (insistió mucho) es lo que le va a Mariano, un hombre que demostró ser capaz de defender una cosa y la contraria en la misma frase --como cuando le preguntaron si debería gobernar la lista más votada-- y que de algún modo quiso darle la razón a José María García cuando, en la entrevista que todos vimos gracias a que no se emitió en TVE, le definió como alguien que ni limpia ni mancha.
Sobre el 11-M y las mentiras de la autoría de ETA, Rajoy se despachó con que ya no estaba en el Gobierno. No iba con él. La guerra de Irak fue un error, pero de "la comunidad internacional", mal de muchos consuelo de tontos. Dijo que no había crispación y que no había visto banderas fascistas en sus manifestaciones, ojos que no ven corazón que no siente. Si un día su hijo decidiera casarse con un hombre, él iría a la boda con la cabeza muy alta, habiendo metido un recurso al Constitucional contra el casorio, pero seguro que repartiría buenos puros.
A Rajoy ni le va ni le viene nada, ni pincha ni corta, ni chicha ni limoná, quiere jugar la baza de su experiencia en el Gobierno pero a la vez no quiere asumir nada de aquella época. Por un momento pensé que nos iba a aconsejar que hiciéramos como él y no nos metiéramos en política. Sólo quiere gente normal, dentro de la normalidad, que no se salga de la norma. Ordinary people , se lo digo en inglés. Piense en los niños.



(Aquí me las den todas, 22-04-07)

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