sábado, 12 de mayo de 2007

El lado oscuro. Día 2




Aptitudes para la fuerza

La otra noche, antes de retirarme a mi cubículo de descanso, estuve analizando los medios de retransmisión de los habitantes de este Principado (¿debería llamarlos principianos?, consultaré a la computadora de mi nave). En mi estudio descubrí un canal íntegramente dedicado a lo que acontece en el territorio y en el que estaban entrevistando a uno de los candidatos de las elecciones que acaban de empezar. Muy pronto me sobresaltaron sus respuestas, pues me pareció que poseía una cierta intuición de la Fuerza.
El tal Ovidio Sánchez (anotar en la computadora) aseguró en la pantalla que sabía de antemano que resultaría el ganador de las votaciones. Sin duda, la adivinación a corto plazo y la capacidad de prever algunos de los acontecimientos del futuro son una muestra de aptitudes para el estudio de la Fuerza, así que podría interesarme para atraerlo hacia el lado oscuro. Sánchez completó su argumentación citando los casos de pasados líderes de esta galaxia, para mí desconocidos (anotación: consultar en la computadora Mitterrand, Churchill y Felipe González), y que habían logrado alcanzar el poder gracias a esa máxima reconocida en todo el universo habitado de que a la tercera va la vencida.
Por la mañana me he infiltrado fácilmente entre los pobladores del planeta gracias a mi disfraz azul con un símbolo amarillo. He visto este signo en banderas que agitan los nativos para animar a un ídolo local, un corredor de carreras de vainas primitivas (no vuelan ni nada) que despierta gran admiración. Pese a todo, mis averiguaciones no fueron muy fructíferas. Los seguidores de este corredor debatían sobre lo ocurrido en otro lugar, creo que se llama algo que suena parecido a Baal Hencia, donde el organizador de las carreras (demasiado delgado para ser un Hutt, aunque tiene su actitud) condicionó la construcción de un circuito a que ganara el actual líder local. Sin duda el lado oscuro ya obraba en este planeta mucho antes de mi llegada; gracias a propuestas feudales como esas conseguimos acabar con la república galáctica y traer el imperio.
Más tarde me he enterado que de una poderosa jerarca del gobierno planetario iba a ofrecer una arenga en una ciudad costera. Me costó llegar hasta allí porque aún dura la huelga del transporte. Un nativo me dijo que podía viajar en algo llamado tren, más barato que el taxi. Yo no pensaba pagar, iba a usar mis poderes Jedi de nuevo pero en la estación descubrí que los billetes sólo son dispensados por primitivos robots que funcionan con botones. En fin, usé mis poderes para que un viandante me diera las monedas. Es poderoso, el lado oscuro.
En la nueva ciudad (nota: se llama Gijón) se celebraba un encuentro donde se aclamó especialmente a dos venerables ancianas que se dirigían al público. Una, que por lo visto proviene del sistema Vega, insistía repetidamente que había que votar más, que el presidente planetario había traído más igualdad (y debe ser verdad, porque además de presidente, hace zapatos) y que hay diferentes géneros de violencia. Lo más interesante es que aseguró que sus contrincantes poseen un Manual del buen crispador. Mañana intentaré hacerme con uno.

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