viernes, 18 de mayo de 2007

El lado oscuro. Día 8


Platillos volantes

El hecho de que la alianza rebelde clandestina de los princípianos cuente con osos entre sus tropas no me ha dejado dormir en toda la noche. He tenido que pasarme toda la mañana en mi nave porque estaba terriblemente cansado (bueno y también me dan un poco de miedo los osos). De todas formas, no iba a poder indagar como el lado oscuro manda las costumbres electorales de los nativos. Algunos partidos ha decidido suspender hoy la campaña para solidarizarse con la fábrica de platillos volantes de Xan-Klaudio (anotación, me parece que se escribe así). Debe de llevar bastante tiempo cerrada porque yo no he visto que los princípianos conozcan la tecnología necesaria para elevar sus vainas del suelo. En el espaciopuerto del Huerna sólo conocen la rueda (anotación, quizá no les dejan volar hasta que no paguen el rescate al hombre del casco). Por lo que he entendido en los medios principianos esa es la razón de que haya menos campaña, aunque pienso que algunos también están asustados de los osos.
De todas formas, las noticias sobre los princípianos han aparecido en la meta red primitiva del planeta, y que se llama internet (anotación: menos mal que como soy del lado oscuro me la pirateo en la nave, porque es carísima). Lo que he visto me dado pistas para entender por qué el heraldo Oreja Gigante había venido a hablarles a los principianos de las elecciones en el otro hemisferio que se llama Navarra. Al parecer, en el rudimentario ciberespacio de esta civilización se mantiene una guerra virtual desde que una tal Juana dijera que no le gusta la comida de este planeta. La polémica despertó duros enfrentamientos y a mí esa gravedad no me extraña. Primero porque soy un lord oscuro, y segundo porque la comida es lo que más merece la pena de este mundo atrasado. Por lo menos la que venden en la taberna que hay al lado de donde tengo camuflada la nave.
Lo que advertía el heraldo, eso de que lo del otro hemisferio era fundamental, no deja de ser cierto. Los fortines de los principianos en el ciberespacio virtual fueron asaltados el otro día en mitad de los combates de la guerra gastronómica. Además les dieron a los dos partidos principianos que tiene avanzadillas en el cibermundo. De todas formas, a la guerra gastronómica no le veo mucho sentido. Mucho mejor en mi galaxia que la hacemos entre robots y clones. Lo de hacerla entre personas no se nos ocurriría ni a los Jedis que nos hemos pasado al lado oscuro. Quizá por eso, la guerra gastronómica no emociona tanto a los principianos como las carreras de vainas. Es que no lleva a ninguna parte, me gustaría más poder echarle un vistazo a los platillos volantes de Xan-Klaudio, que por lo menos serán de verdad y así podría compararlos con mi nave.
Luego ha salido el actual presidente de los principianos y ha prometido ayudas para que más gente te pueda conectar a la meta red. A ver si es verdad, porque a este paso esta civilización nunca va a conseguir traspasar la velocidad de la luz y va a ser una pérdida de tiempo para mi galaxia.

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