domingo, 13 de mayo de 2007

El otro océano


Gracias al triunfo electoral de Sarkozy, y al ya mucho más lejano de Angela Merkel, el PP ha redescubierto el eje francoalemán. Ya lo avisó hace pocos días Rajoy, en el arranque de campaña, porque ha encontrado un nuevo espejo donde mirarse lejos ya de la pasión atlantista de la era Aznar.
Como parece que pueda ser que en las bibliotecas conservadoras los ensayos de Gustavo Bueno en este sentido vayan a ponerse al fondo de la estantería, no estaría mal reflexionar un poco sobre este asunto. Son muy raros estos cambios repentinos de aliados, pueden llevar a la confusión entre los intelectuales encargados de escribir el argumentario. Como le pasaba al protagonista de 1984 cuando cambiaban las guerras de Eurasia y Oceanía.
El mantra del lustro ha sido que Europa y EEUU comparten un mismo sistema de valores. Juntos --mejorando lo presente de Australia (la de verdad, no la orwelliana )-- forman lo más exquisito de Occidente. Pero, ¿pertenece EEUU a la cultura occidental?
Es una pregunta provocadora y la respuesta es que sí. Pero, ¿por cuánto tiempo? No hace tanto que Umberto Eco avisó que muy pronto para la superpotencia va ser mucho interesante el océano que les queda al Este. California por sí sola es una potencia económica de primer orden y el Pacífico promete mucho. Pero, más allá de la economía deberíamos plantearnos qué tendrá que ver con nosotros un lugar donde en las escuelas se enseñe que el darwinismo es falso y que los dinosaurios iban en el Arca de Noé. A Europa eso le queda en el pasado. O debería.
(Aquí me las den todas, 13-05-o7)

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