domingo, 3 de junio de 2007

Es lo que hay


Tanto pásalo contrarrevolucionario en los últimos tres años, tanto liberalismo digital y nuevas tecnologías y, al final, los conservadores fueron idem y optaron por vender sus resultados del 27-M en la pequeña pantalla, formato televisión y para de contar.
Ya somos mayorcitos. Las elecciones se hacen para repartirse el poder (son la mejor manera de hacerlo) y las gana el que gobierna, ya sea por votos o con pactos. Las reglas se sabían de antemano y es infantil insistir en otras cosas. En ajedrez se pierde cuando le hacen jaque al rey, da igual que te queden todos los peones.
Pero Génova es fotogénica, y las amplias mayorías de Gallardón y Esperanza Aguirre le valían a Rajoy para lucir balcón y agitar de las banderas, como en unos comicios generales. De verdad lo hubiera parecido si sólo hubiéramos podido seguir las elecciones por los medios de ámbito nacional para los que la periferia no existe.
La verdad es que duró poco. Si el domingo Madrid abría las puertas de España, el miércoles ya estaban peleados porque Alberto se ofrecía de número dos en las listas nacionales y hubo amago de pelea si llega a llamar consejeros a los concejales. Total, todos los taxistas saben que se dice conserjeros . Demasiado para un partido que lo fía todo a la idea del bloque monolítico y al fetichismo rojigualda.
En Asturias es todo lo que dio de sí la estrategia de la crispación, con clubes de prensa para los peones negros, y una abstención brutal. Hasta aquí llegamos, todos derrotados porque media Asturias le da la espalda a lo que hay.
(Aquí me las den todas, 3-6-07)

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