domingo, 10 de junio de 2007

Terror y horoscopos


Vaya rendición tan rara. Estaba ya entregada Navarra, el Estado de rodillas, la nación desmembrada, la Eta consolidada en las instituciones, y van y no aceptan la bandera blanca. Que siguen adelante, que no les valía con todo eso.
Claro, nunca hubo tal, eran cesiones legendarias, como los unicornios o los dragones. No había nada. Esta vez sí, mito. Y, sin embargo, no hay enmienda. Al contrario, son los fabuladores los que exigen rectificaciones, incluso a estas alturas, amenazan con sus fantasías sobre el 11-M.
Soy pesimista. Explica Umberto Eco sobre Los protocolos de los sabios de Sion --la obra fundamental del antisemitismo-- que fue precisamente en 1921, cuando se probó su absoluta falsedad, el momento en que empezaron a tomarse más en serio. ¿Por qué? Pues dice el semiólogo que "la diferencia entre la verdad y la falsedad no interesa a quien ya parte del prejuicio, del deseo, del ansia de que le sea revelado un misterio, algo perturbador, preludio del cielo o del infierno".
Y es que llevamos tres años en el Apocalipsis de lunes a viernes, Armagedón los sábados y Ragnarok los domingos y fiestas de guardar. Tanta angustia y no era nada, sólo ahora que se ha roto el alto al fuego es cuando vuelve de nuevo el terror verdadero. Los funerales van a ser de verdad y, traicionados o no, los muertos estarán muertos para siempre. Pero la leyenda no puede terminar aquí. Lo de la unidad antiterrorista viene de esa regla moral de que las personas son fines y no medios. Eso se acabó. El terror es una baza electoral para seguidores de quiromantes y horóscopos.




(Aquí me las den todas, 10-06-07)

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