domingo, 8 de julio de 2007

Se extrañan los propios







Algunos, propios y extraños, se sorprendieron de que Rajoy centrara en ETA su intervención en el último debate. No deberían extrañarse (tampoco los propios) dado que un micrófono indiscreto reveló hace bien poco que preguntar por otra cosa al Gobierno le parece "absurdo".
A ETA se le suele dar más protagonismo del que se merece, aunque en esta legislatura se la ha tratado como una estrella de esas a las que se les permite vaciar el minibar de los hoteles. Tanto que se le ha querido meter donde no estaba, como en el juicio del 11-M. Mariano pide las actas porque es el tema que se estudió en las oposiciones y aunque no se lo preguntaron en el examen, lo soltó por si cuela.
Mientras tanto, mientras se agitaban las banderas rojigualdas y se pedía letra para el himno, otro terrorismo no dejó de actuar. El mismo que cometió los atentados del 11-M buscó objetivos españoles en el Líbano o en Yemen. Los más irresponsables han seguido con su mantra, dispuestos a que perdamos el tiempo mirando al norte para no ver sus fracasos en desiertos y montañas lejanas.
Pues es un lujo asiático que no nos podemos permitir. Y es hora de centrarse y ver que no todos los terrorismos son iguales, que cada cuál necesita medidas diferentes para ser eficaces.
Y el que por prejuicios no lo quiera ver que se vaya a casa a dar la tabarra a la familia. Que huyan con discreción, como el líder de la revuelta integrista de Islamabad, disfrazado de mujer. En el Paraíso servirá de hurí para los mártires menos quisquillosos.




(Aquí me las den todas, 08-07-07)

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