domingo, 19 de agosto de 2007

Segun te ven asi te traten


"Según te ven así te traten", me decía siempre mi abuela; más que nada para que me afeitara con más frecuencia y no llevara la camisa por fuera del pantalón. Me acordé del dicho cuando apareció la noticia de que a Rigoberta Menchú la habían echado de malos modos de un hotel de Cancún, donde debía participar en un encuentro sobre derechos humanos, porque la confundieron con una vendedora ambulante de artesanía local.
Una trencera , decía la información que es como llaman a las indígenas mayas que en los hoteles de Cancún tratan de vender a los turistas abalorios y cuentas vestidas con la indumentaria tradicional. Pero es que, saber que a las vendedoras ambulantes de Cancún las llaman trenceras , es lo único que se puede sacar de provecho de esta jugosa anécdota porque es falsa. La propia Menchú explicó al día siguiente que no hubo nada de eso, que se le trató correctamente y lamentó que se hubiera montado "un escándalo internacional" por algo que no había pasado. La aclaración de la interesada no tuvo, por cierto, la repercusión del falso episodio.
El caso de esta historia que nunca llegó a ocurrir es que debería hacernos pensar por qué es tan creíble, por qué se dió por hecho que una personalidad tan afamada como Menchú --que tiene un Nobel y también un Príncipe de Asturias-- podría ser confundida por los seguratas de un hotel con una trencera maya. Pues porque, aún con barba de tres días y la camisa de saya, parece que un menda, como todos, no termina de escapar de la admonición de la abuela. Qué triste.
(Aquí me las den todas, 19-08-07)

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