domingo, 5 de agosto de 2007

Vote al revés


Lo que ha pasado en Navarra es que se ha hecho todo al revés desde el principio. En mayo, durante la campaña electoral, resultaba muy difícil escuchar, por ejemplo, alguna propuesta de los dirigentes de partidos nacionales acerca de Asturias. Incluso cuando llegaban a Oviedo para dar un mitin. Todo era Navarra, como si se pudiera votar en La Calzada o en Ventanielles quién se iba a sentar en el sillón de la presidencia de Pamplona.
Para ser coherentes con este guión de comedia del absurdo, ahora que ya todos los demás hemos formado el gobierno de cada comunidad, se les dice a los socialistas navarros que ellos no tienen la última palabra y que eso se decide en Madrid, pensando en los intereses nacionales del partido. El mensaje es: no-navarros, piensen en Navarra para elegir el alcalde de su pueblo; navarros, piensen en España para regular sus centros de día o apoyar la promoción del espárrago. Luego se sorprenden de que crezca la abstención, y es que uno ya no sabe para qué vota en cada nuevos comicios. Detrás de cada pleno municipal podría ocultarse un debate crucial sobre el destino de España o de la cultura occidental; también debemos plantearnos nuestra visión del universo antes de decidir si asfaltaremos una calle o si las cafeterías y las discotecas pueden abrir hasta la misma hora.
Lo peor de todo es que el PSOE toma una decisión dictada por el canguelo; y eso que todas las mentiras sobre pactos con ETA, una ruptura sangrienta de la tregua y tres años de conspiración sobre el 11-M no impidieron que Sanz perdiera la mayoría.



(Aquí me las den todas, 05-08-07)

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