martes, 25 de septiembre de 2007

El pensamiento de Alicia


Todos dábamos por seguro que Alicia Castro se iba a hacer con las riendas del PP asturiano y ahora dice que se pira. Motivos personales, iniciativa privada... Castro vuelve al coto de su segundo apellido, Masaveu, donde nunca le faltará curro.


Este desplante deja descolocados a los militantes conservadores de Asturias. El candidato actual, Ovidio Sánchez, al que la providencia no le concedió ni muchas luces ni mucho afán en nada, llora desde hace años por un retiro dorado en el Parlamento Europeo, cementerio de elefantes de los partidos españoles, donde (algunos, no todos) ganan pasta gasta sin hacer nada. Quizá le caiga de esta.


¿Por qué se va Alicia? Lo cierto es que se marcha con críticas a la dirección actual, se rumorea que tiene también desvenencias con gente de Madrid, quizá Zaplana a quien le unió más que la militancia.


Chica fácil del PP, Alicia queda en mi memoria como el máximo exponente en Asturias de la teoría de la conspiración del 11-M. Cuatro años en los que disparó a todo lo que se movía, desde los servicios secretos marroquíes a la ETA y olé. Vuelve ya a tu tienda de muñecas, ese era verdadero pensamiento de Alicia. Bueno, bueno.


El LNE, el único periódico regional que le dio cancha a los Peones Negros y la conspiranoia, ayer estaban como locos, cuatro páginas de papel para el tema y hasta comparaciones con la despedida de Cascos, que también se trajo a sus hijos para dejar la política. Claro que Cascos pedía respeto a su vida privada haciendo uso de la sede de la Delegación del Gobierno, no sabía distinguir las esferas, el probe.



Algo es seguro, el próximo líder del PP lo será a la sombra del alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo que, parece, jamás se decidirá a dar el paso. Suena (pero sólo es un sonido) Isabel Pérez Espinosa.


Pierde el PP asturiano, que no acaba de transformarse en un partido conservador tipo europeo y sigue siendo un refugio de caciques decimonónicos. Pierde porque ha optado por dejar el verdadero poder en la sombra, y eso es incontrolable.

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