domingo, 7 de octubre de 2007

Los críticos de Vítor

La montó Víctor Manuel en Gijón la semana pasada cuando le dedicó al portavoz de los obispos, Juan Antonio Martínez Camino, el insulto más injusto, que carga a la madre la ponzoña del hijo. Pocos repararon en que Camino, cuando distinguió la familia tradicional de los que no tienen padre o madre conocidos, daba un circunloquio para decir lo mismo.
Los críticos de Vítor se dividieron en sectores. Primero los que recuperaron una canción adolescente que le dedicó a Franco. Y la verdad es que dan ganas de aceptar este argumento porque, si una canción vale para inhabilitarle toda la carrera, ¿qué haremos con los jefes provinciales del Movimiento que hoy se sientan en el Tribunal Constitucional? ¿Vetaremos el acceso al Senado a los profesores de Formación del Espíritu Nacional? Valdría más poner un severo toque de queda para todos los nacidos antes de noviembre de 1975.
Otros críticos fueron a señalar que Vítor y señora viven en un chalet a pesar de su militancia de izquierdas, como si tal incluyera un voto de pobreza y no teníamos noticia. Aunque se entiende, yo siempre me pregunto por qué hay tan pocos liberales que vivan de autónomos y en cambio buscan como sea un puesto en la administración, a ser posible en la Universidad para gozar de un jugoso salario fijo y pagas extra.
El último sector, ciertamente novedoso, es el que cargó contra Vítor por pertenecer a la SGAE, y seguramente es que leyeron la noticia en internet mientras se bajaban unas pelis de la mula. Nadie habló de renovar el repertorio.




(Aquí me las den todas, 07-10-07)

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