miércoles, 17 de octubre de 2007

Para comprender la revolución de 1934

A hilo de que si se debe condenar el franquismo --dado las dificultades que le supone hacerlo a Mayor Oreja-- Ana Botella dijo ayer que sí, que bueno, que lo condena pero con un pero. Experta en las diferencias insalvables entre peras y manzanas, Botella destacó que para condenar el franquismo primero hay que pasar por el rechazo a la revolución del 34 en Asturias. Esto exije algunas aclaraciones.




Hay dos imágenes que han quedado asociadas a la revolución de octubre en Asturias:


Esta sobre una columna de prisioneros tras la derrota.


Y el famoso cartel con el dinamitero.



En realidad, ninguna de las dos tiene lugar en Asturias. La fotografía de la columna de prisioneros se tomó en Palencia donde también tuvieron lugar sucesos revolucionarios y donde también hay minas. El cartel, como se aprecia en esta imagen sin cortar, se realizó en plena Guerra Civil, hasta tres años después de la revuelta asturiana, y pertenece a una campaña del Socorro Rojo para ayudar a los huérfanos del conflicto.


Demasiadas cosas que se dicen sobre la revolución de Asturias están confundidas con mitos interesados. Mi proyecto de fin de carrera fue Información y propaganda en la Revolución de 1934 en Asturias (creo que se puede consultar en la biblioteca de la Universidad; y si no, se puede leer íntegro aquí). No es que sea gran cosa, ni una investigación en profundidad pero analiza algunas cosas que se suelen pasar por alto. Por ejemplo, el papel de las informaciones de carácter internacional en periódicos de la prensa obrera, en concreto Avance, órgano del PSOE en Asturias.

Desde 1931 a octubre de 1934, el periódico experimenta un profundo giro editoral que pasa de posiciones moderadas a abiertamente revolucionarias con análisis de la evolución de la situación política en España durante el denominado bienio negro y su relación con la deriva de otros países como Alemania o Austria. En concreto recibe gran cobertura la represión de los socialistas austriacos por parte de un gobierno conservador que tardaría muy poco en recibir con los brazos abierto en Anschluss con Hitler. A vista de las fuerzas de izquierdas en Asturias ( y hay que tener en cuenta que si la revolución triunfó allí y no en el resto del Estado fue por el entendimiento entre soclialistas, anarquistas y comunistas) la entrada de ministros de la CEDA en el Gobierno era el primer paso para la desaparición del régimen parlamentario y la entrada de elementos autoritarios en el Gobierno. Con muchos matices, en Alemania e Italia se había pasado así de la democracia a la dictadura.

No se trata de justificar la revolución, de la que se arrepintió pronto y para siempre Indalecio Prieto, pero sí de entender sus verdaderas causas, y desde luego no es posible compararla con la Guerra Civil, en la que sí recibió Franco una ayuda inestimable de los fascistas italianos y los nazis alemanes. Es muy largo y no cabe en un blog, pero espero haber aportado mi granito de arena. Para los curiosos hay una recopilación de carteles de la guerra relacionados con Asturias aquí.

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