martes, 9 de octubre de 2007

Todos los muertos


Allá por el año 2001 nos pusimos en contacto por primera vez con la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Se publicaron una serie de reportajes que me dieron una de las mayores satisfacciones profesionales de mi vida, durante semanas no dejaron de sonar los teléfonos con llamadas de hijos y nietos (sobre todo nietos) de desaparecidos en Asturias durante la represión franquista que buscaban el medio de contactar entre ellos, unir esfuerzos, llevar a sus muertos al que les pareciera a cada uno el lugar más honroso. Nadie quería que se quedaran en la cuneta.


Uno de los casos más importantes fue el de la fosa común del monasterio de Valdediós (foto). Allí se instaló un hospital de campaña muy al final de la guerra en Asturias cuando la república ya estaba perdida. Las brigadas navarras tomaron el lugar, se hicieron servir la cena por las enfermeras, las violaron y luego mataron a todo el personal tras hacerles cavar su propia fosa.


Yo no sé por qué murió cada una de esas personas. Alguno por sus ideas, otros simplemente por estar allí, o la mala suerte. Sólo se pedía respeto para esas personas, y verdad sobre lo que les pasó. Cuando hablaba de las críticas que le hacían a la ARMH por "abrir viejas heridas" su presidente, Emilio Silva, me recordaba que cuando una familia acudía a pedirles ayuda nunca le pregunataban en qué bando habían luchado sus familiares. Hay una razón por la que quedan tantas fosas con republicanos por buscar y tan pocas de las víctimas de la represión roja. Esto es una explicación, no un juicio de valor.


Ahora a trancas y barrancas se aprueba una ley para saldar un poco de esa vieja deuda. Mientras la Iglesia lleva sus mártires a Roma sin que nadie les acuse de "abrir viejas heridas". Más aún, el presidente de la Conferencia Española de Religiosos (Confer), el mercedario Alejandro Fernández Barrajón dice que la vida religiosa en España, a lo largo de su historia, "ha pisado muchos lodazales, ha sentido la presión de los grilletes y el desprecio de los orgullosos".



Esta frase exacta entre comillas se le aplico yo a quienes sufrieron la persecución franquista. Los que llevaron bajo palio al dictador que examinen su conciencia.

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