domingo, 21 de octubre de 2007

¿Y esa oreja?


Sería tremendo ver un día de estos a Mayor Oreja en el Parlamento Europeo, durante un debate sobre si se debe condenar la dictadura de Fidel Castro, a ver si va a negar que de tan viejo ya casi forma más parte de la historia de Cuba que del presente y que no se puede pasear con la mayor placidez por las calles de La Habana o de Matanzas.
Los distingos que hace el exministro para resistirse a condenar la dictadura de Franco suenan un poco a aquel dicho cínico de "es un hijo de puta, pero es nuestro hijodeputa". Sin caer en que, en materia de filiación de lupanar, y es la gracia del insulto, nunca se puede decir cuál es el tuyo.
Casi peor estuvo Ana Botella cuando dijo que sí, que ella condena, pero que primero hay un pero dos años antes, allá por octubre y en las Asturias. Es un pero muy cogido por los pelos, y no merece la pena llamar historiadores a quienes admitan una comparación semejante. Y es peor lo de Botella que lo de Mayor Oreja porque la esposa de Aznar, está erigida entre los conservadores como la experta, si no en peros, al menos en lo tratante a peras y a manzanas, así como en los conceptos sobre los que pesa una imposibilidad científica de conjunto. Que a estas alturas nos vengan con estos remilgos para las tiranías da que pensar que lo que se dice de forma latente es "oiga, que yo no me voy a meter con una parte que me interesa del electorado". Pues menudo lobby se han escogido en el PP. De esos que ya vas a preguntarle que por qué son tan largos los dientes, que lo de las orejas para oírnos mejor ya no nos lo creemos.




(Aquí me las den todas, 21-10-07)

No hay comentarios: