domingo, 11 de noviembre de 2007

Miserables (victimistas)

En la sentencia del 11-M los magistrados descartaron vincular el atentado con la guerra de Irak para no dar justificaciones al terrorismo. Entendió el tribunal que, a pesar de que los criminales fueron yihadistas salafistas, ponerle origen en la invasión a las bombas era darle cuerda al integrismo.
Tal conclusión no le vale a Aznar, y no porque definitivamente se haya replanteado el apoyo a la aventura mesopotámica sino porque --con sentencia o sin ella-- para el expresidente no hay complejo que valga a la hora de buscarle razones a la matanza. Claro que para el autor de Cartas a un joven español (dirigidas a un Santiago para que cierre) la víctima principal del 11-M es él, y los que iban en los trenes no más que daños colaterales en el camino al objetivo de "cambiar el curso político de España". Y dice que fue conseguido, aunque por lo menos "desgraciadamente". Más que víctima es victimista.
Le quedaría a Aznar la consideración de hombre coherente (aunque fuera más bien terquedad de preferir la montaña lejana al mar, o en su caso el desierto remoto) si no hubiera quedado en las hemerotecas el día en el que le preguntaron si sintió como propia la derrota en las elecciones y, en una hazaña de escaqueador que pasará a los anales de patria, despachó que él no se había presentado. Rajoy, como ya no es español joven, no tuvo más carta que la de recomendación, y para él los marrones. Para Mariano queda una frenada larga después de tres años de conspiranoia y no sabe si le llega. Aznar tira p´alante , ya se quejó de que digan que quieren conducir por él.


(Aquí me las den todas, 11-11-07)

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