domingo, 27 de enero de 2008

"Llambedor" de elecciones


Queda un regusto a versión ligera, o a un remake de poca monta, cuando se compara la engarradiella (sic) entre Gabino de Lorenzo y Ovidio Sánchez con el espectáculo trágico de la defenestración de Gallardón por el interés de Aguirre.
Así, lo de Madrid guarda una estilo de ópera, con reunión en un nido del águila en el que Rajoy no dijo ni pío y que fue un pequeño ocaso de los dioses con puyitas en el ascensor mientras bajaban. Lo de Oviedo, o lo de Benia de Onís según se mire, habrá que encuadrarlo en el género chico, con un libreto que está más en bable que en asturiano propiamente dicho y que terminó con el presidente del PP asturiano sonriendo con la cara a la colleja que se llevó en la nuca. Sólo le faltó decir "póngame a los pies de su señora" o a los cascos de los caballos si fuera el caso, que la cuadra quedaba cerca.
"Era broma", dijo el alcalde con la actitud del compañero abusón que se sale con la suya después de zarandear al renacuajo de la clase sabedor de que hay aula de sobra que le ría las gracias. Algunos populares se santiguaron anteayer en secreto porque les parece excéntrica la zarzuela y un zarzal en que meterse tan cerca del 9 de marzo.
No teman nada. De Lorenzo sólo quería cantar un aria destacada antes de que cayera el telón. Es un adicto a la última palabra y no hay peligro de que le castiguen los votantes porque no tiene tales, sino fans . En eso ha convertido Oviedo, en una Hamelin pendiente de su flauta, ciudad tifosi que asiente siempre. Eso quiere para su partido, devorarlo. Las elecciones, dice, él las llambe .



(Aquí me las den todas, 27-01-08)

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