domingo, 10 de febrero de 2008

Costumbre española




Era cuestión de tiempo que quienes reclamaban que se reconocieran las raíces cristianas de Europa se nos revelaran como enemigos de la mejor herencia del pasado romano: el derecho.
No otra cosa representa la propuesta del PP para exigir a los inmigrantes un contrato "para que respeten nuestras costumbres" como si no bastara la ley que obliga por igual en este territorio a nacionales y a extranjeros. Ya le han llovido a Rajoy --y desde luego a Arias Cañete que añora los camareros de antes-- críticas por xenófobo, pero vayamos al grano.
Todos los problemas de la inmigración se reducen a un conflicto laboral y lo demás son cortinas de humo. Es insostenible que la sociedad mire hacia otro lado mientras parte de la clase empresarial tiene bula para traficar con trabajadores en condiciones de esclavismo, sin seguridad social, salarios de miseria y condiciones antihigiénicas de vivienda. Aunque se trata de una cuestión de respeto a los derechos humanos no hay nada de altruista en esta queja, al contrario. Lo que se tolera así es una competencia desleal hacia los nacionales que sí pueden exigir sus derechos.
Es la ley estúpido. La ley que debe ser igual para todos, para los que contratan y para los que vienen a trabajar de fuera. Las costumbres de cada uno son cosa suya mientras respeten el marco legal y quien no acepte esto que no diga que es un liberal. Facha y punto.
¡Ah! Y va a regular el velo en clase por ser "símbolo de sumisión de la mujer". Menos en Ceuta y Melilla, que es costumbre. Pues respete esta otra: vuelva usted mañana.






(Aquí me las den todas, 10-02-08)

1 comentario:

Ni! dijo...

Si Rajoy es presidente, exijamosle firmar un contrato para cumplir su programa electoral bajo pena de expulsión del país.