domingo, 3 de febrero de 2008

Obispos del bicentenario


Pues claro que la Iglesia, o los obispos en convención, tienen derecho a opinar y a mostrar sus preferencias en la discusión política. Faltaría más. Otra cosa es que, una vez metidos en harina, se escandalicen porque ellos reciban críticas; "Nos sentimos vapuleados" dice el prelado de Sigüenza. La libertad de expresión es lo que tiene, que no es unidireccional, y sólo se puede calificar de infantil este mesar de los cabellos clericales.
Que cada palo aguante su cirio. Los obispos han redescubierto en esta legislatura el divorcio y el aborto, como novedad sólo aportan que se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo. También condenan la negociación con terroristas, ellos que fueron negociadores. Pocas instituciones han sido tan tibias con ETA como la iglesia vasca.
Claro que también dicen que lo suyo son orientaciones para su rebaño y, entonces en qué quedamos? Los divorcios lo son de matrimonios civiles (las anulaciones suyas son de pago), igual que lo son las uniones entre homosexuales. Se engañan a sí mismos, a su grey o pretenden engañarnos a todos a la vez cuando la jerarquía católica habla de orientaciones.
No, pretenden que la moral de su fe rija para todos, creyentes o no, con la fuerza de la ley. No comprenden los elementos básicos de un Estado aconfesional. Para los actos de celebración del bicentenario del 2 del mayo podrían llevarse al pleno de la Conferencia Episcopal a lucir de extras entre majos y soldados con casacas, pero a ellos no les hace falta disfraz, no han cambiado en 200 años.



(Aquí me las den todas 03-02-08)

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