martes, 11 de marzo de 2008

La cornamenta de un candidato haragán

(Análisis de los resultados en Asturias)


Gabino de Lorenzo no entró en campaña como candidato sino como un campeador. Lo primero que hizo, antes de atacar al adversario, fue poner al hilo a su propio presidente, Ovidio Sánchez, instándole a ponerse a trabajar, a dejar engarradielles y a aprender del maestro (él mismo) lo que era "llamber unes elecciones". El campeador prometía pero, en la hora de la batalla, su campaña se redujo a poco más que una boina tomada como el Yelmo de Mambrino y no era más que bacina de barbero.
Segura de que la suya era una apuesta ya ganada, no quiso apenas ruedas de prensa (casi todo fueron comunicados), ni entrevistas con diarios incómodos, ni debates con el oponente. Gabino lo fió todo a su fama y a chistes como que los trenes deben parar en Gijón porque si no se caen al mar. Fue un candidato haragán y chulo que no permitió a ninguno de sus esclavos que le recordara que sólo es mortal mientras montaba su cuádriga del triunfo.
Urdió para el final de su paseo una comedia con Arturo Fernández que ahora nos quedamos sin ver los aficionados al humor kitsch . Antes tuvo el gesto de remitir a su rival Alvaro Cuesta una boina que, la otra noche, el socialista pudo exhibir como un furtivo muestra la cornamenta de un ciervo difícil. Más autóctona es la montera picona y más le hubiera valido si presumía de que la suya era una propuesta para toda Asturias y no sólo Oviedo. No lo parece. Tras la derrota se apresuró a dimitir. Ya no le presta .

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