miércoles, 23 de abril de 2008

Literal


En el occidente de Asturias corre desde hace meses un debate acerca de si será posible ofrecer la epidural en el único hospital de la zona. Hasta ahora se trataba de una discusión técnica y rácana. El consejero ha defendido que no porque no hay tantos nacimientos como para que le rente pagar un anestesista todo el año. Íbamos a decir que esa es la diferencia entre vivir en el primer mundo y en el subdesarrollo pero el señor ha entrado en liza por boca de un concejal de Tineo.


Temeroso de dios, José Fernández Rodríguez ha defendido que no hace falta epidural porque ya dice la Biblia a la mujer que parirá con dolor, y ver qué van a decir técnicos, científicos o incluso las propias madres contra la verdad revelada en un libro sagrado. Sólo querríamos saber si el buen concejal, tan literal en sus requerimientos, de verdad se gana el pan con el sudor de su frente, porque nos parece no.


Tontos hay en todas partes, en Holanda han sufrido una epidemia de paperas porque una comunidad ortodoxa calvinista considera que las enfermedades son prueba que envía el buen dios. No todo el mundo, claro; pero muchos de los que se cuentan entre las Gentes de Libro corren un grave riesgo de acabar siendo gente de un único libro.
Es por razones como estas por las que yo no veo muy claro el ilimitado derecho de los padres a educar a sus hijos en lo que les venga en gana. Argumento principal de los integristas que se oponen a Educación para la Ciudadanía. Me pregunto por qué el Foro de la Familia no ha salido a defender a los polígamos de Texas, que también educaban a su progenie en sus firmes convicciones.

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