miércoles, 16 de abril de 2008

No, libertad

Ayer me carcomía un poco viendo las imágenes de las tomas de posesión de los nuevos ministros. Hoy se me ha pasado un poco el comecome viendo este reportaje de El País sobre la convenencia de que siga habiendo símbolos religiosos (en realidad, puramente católicos) en los actos oficiales de un país, si no todo lo laico que algunos quisiéramos, al menos aconfesional.

Lo más revelador del reportaje, me parece a mí que es la excusa de ZP para mantener la parafernalia de la clerigaya: "El presidente no se mostró partidario de modificar un procedimiento que preside el Rey".

Bueno, vale que se me haya pasado el 14 de abril sin un post adecuado (hubiera repetido el mismo del año pasado) y que como el establishment de opinión se ha hecho dueño del Scattergories, haya que tragar que con la monarquía vivimos un gozoso periodo de estabilidad que se iría al garete si se dejara al personal elegir libremente al jefe del Estado. Pero esto ya pasa de castaño oscuro; tomaremos el Bribón como animal acuático pero, al menos, que el Rey y su familia extensa tengan la bondad de adecuar sus rituales al país en el que reinan y en el que no todos somos católicos. ¿No sería más que suficiente que los cargos públicos prometan (o juren, qué se yo) sobre la Constitución?



Pues eso, que si hay que elegir crucifixión o libertad que preferimos libertad. Y no, esta vez no es broma.

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