domingo, 25 de mayo de 2008

El adiós de Santa Rita


De la talla de dramaturgo de Gabino de Lorenzo nos habla su persistencia en que el espectáculo debe continuar. Nunca podremos ver la obra teatral que prometió para cerrar la campaña de las elecciones generales y, aún así, esta semana puso un punto y aparte de vodevil en su carrera como alcalde. De Lorenzo se va por un lado del escenario, pero regresa por el otro. Dice que está cansado de un oficio de alcalde que, tal y como lo describe, consiste en ir a misas y actos de protocolo. Ahora asegura que "me voy a dedicar a la gestión de este ayuntamiento", afirmación que hace suponer que antes no lo hacía demasiado.
Es un jubilado con júbilo que va a vivir de su nada modesta pensión y de las dietas nada frugales que cobrará por asistir a los plenos (algo que un alcalde, entre misas y funerales, no suele poder permitirse). Tuvo además, antes de que bajara el telón, el gesto dramático de renunciar a su sueldo porque los tiempos de ahora reclaman austeridad. No es posible afearle la renuncia, al contrario, hay que alabársela ya que años atrás se preocupó de que sus honorarios fuesen especialmente altos, mayores que los de un presidente de comunidad o que los de alcaldes de ciudades más pobladas. No se lo recriminen que lo hizo por el teatro, para que la renuncia fuera más grande. El caso es que, a la hora de estudiar las cuestiones de dinero de este adiós que es hasta luego, no es posible evitar ver en el libreto que el anuncio se hizo en la festividad de Santa Rita y parece que se oye de fondo "lo que se da no se quita".



(Aquí me las den todas 25-05-08)

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