
Ese humorista genial, José Suárez Arias-Cachero, que además ejerce como concejal de Cultura en Oviedo --el que una vez dijo que su ayuntamiento no acude a la Feria de Muestras porque es franquista (la feria, no la corporación)-- tuvo el viernes otro de sus momentos cómicos cuando, para hacer de más los derechos de los que hablan asturiano, los contrapuso a los de los transexuales, que son más minoría y les pagan la operación.
Dada la convulsión ideológica que vive el PP no extraña que desde anteayer se hayan vuelto favorables a la oficialidad, pero a la vehemencia del converso hay que recordarle que no se pase de la raya y que los derechos de otros no suelen restar a los nuestros.
Es decir, en el desdén de Cachero hacia los transexuales hay un prejuicio disimulado y muy común de que quien se cambia de sexo lo hace por vicio y no por necesidad como si la disforia sexual fuese un invento de refalfiaos (y así lo creen los objetores de Educación para la Ciudadanía y algunos jueces en Andalucía).
No parece muy lógico, pese a todo, que nadie se someta a una intervención quirúrgica de varias horas y con riesgo de perder la vida por chinchar a los defensores de la familia como dios manda. Al humorista que vive dentro del concejal le faltaron reflejos y hubiera hecho mejor chiste si hubiera denunciado que hay quien cree que quienes se expresan en asturiano lo hacen por vicio, por fastidiar, y no es así. Que los problemas lingüísticos no se resuelven operándose la laringe. Mejor me callo, no sé para qué doy ideas.
Dada la convulsión ideológica que vive el PP no extraña que desde anteayer se hayan vuelto favorables a la oficialidad, pero a la vehemencia del converso hay que recordarle que no se pase de la raya y que los derechos de otros no suelen restar a los nuestros.
Es decir, en el desdén de Cachero hacia los transexuales hay un prejuicio disimulado y muy común de que quien se cambia de sexo lo hace por vicio y no por necesidad como si la disforia sexual fuese un invento de refalfiaos (y así lo creen los objetores de Educación para la Ciudadanía y algunos jueces en Andalucía).
No parece muy lógico, pese a todo, que nadie se someta a una intervención quirúrgica de varias horas y con riesgo de perder la vida por chinchar a los defensores de la familia como dios manda. Al humorista que vive dentro del concejal le faltaron reflejos y hubiera hecho mejor chiste si hubiera denunciado que hay quien cree que quienes se expresan en asturiano lo hacen por vicio, por fastidiar, y no es así. Que los problemas lingüísticos no se resuelven operándose la laringe. Mejor me callo, no sé para qué doy ideas.
(Aquí me las den todas 18-05-08)

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