miércoles, 14 de mayo de 2008

Viviendo en el borde



Más que en límite, viviendo en el borde, y siendo un poco bordes también. Así está el PP viviendo su crisis, el último episodio con la desbandada de María San Gil (Escolar ha recopilado los titulares de toda la prensa, elija el que más le guste). Lo más llamativo, y lo descriptivo de este asunto, en mi opinión es la declaración de Mayor Oreja de que, frente al nacionalismo sólo es posible "rendirse o resistir". Ese es el problema popular, todo el día al borde del abismo, sin términos intermedios, vivir o morir, blanco o negro, o el orden o el caos.

No hay nada en la ponencia popular sobre los nacionalismos que no pudiera firmar el facha más vehemente en la barra de un bar, sólo ha habido especulaciones de que se pudiera llegar a hablar con algún nacionalista (o eso o el PP apuesta por la mayoría absoluta como única forma de gobierno, y eso da a la vez risa y pena). Ha bastado para que sea la hecatombe y el fin. Lógico, si el adversario es el mal absoluto, acercarte a él te hace absolutamente malvado, infinito menos cualquier número siempre es infinito. Pero aquí se trata de hacer política, no de matemáticas avanzadas.

La marcha a bombo y platillo de San Gil oculta un nuevo intento de asalto al poder en el seno del PP. Mientras tanto, la gente normal se muere cuando aparece ETA.

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