domingo, 29 de junio de 2008

Lo que es la ignorancia


Al hilo de las críticas que ha recibido la directiva sobre inmigración que aprobó recientemente el Parlamento Europeo, el presidente Zapatero se revolvió mal en el Congreso y acusó a quienes le han sacado los colores a la nueva norma de practicar "la ignorancia supina". Pero a mí me enseñaron de pequeño que ignorante no es el que no sabe sino el que no quiere saber, y supino viene del latín y es perezoso.
Ni lo uno ni lo otro. Lo que es imposible es ignorar que esta directiva tiene, al menos, dos puntos que se adentran de forma peligrosa en la inmoralidad más infame. Primero, cuando se abren las puertas a deportar a menores de edad a terceros países, no al que abandonaron; y el segundo, cuando se permite el internamiento en cárceles durante un periodo que puede superar un año a personas que no han cometido más delito que tratar de buscarse la vida. Cuidado, no hablamos aquí de pérfidos maleantes que traspasan las fronteras para robar y asesinar. Los que pueden ir al talego sólo son culpables de haber nacido en el hemisferio equivocado.
Esta semana, se han dado a conocer encuestas que revelan que los inmigrantes extracomunitarios en España usan menos los servicios médicos que los nacionales. A ver si se va acabando un mito que alienta demasiado la xenofobia. Otra noticia es que en Valencia han tenido que cortarle el grifo a los prejubilados ingleses (todos con papeles, of course ) que se estaban beneficiando por la cara de intervenciones en la Seguridad Social. No ignoren estos datos.



(Aquí me las den todas, 29-06-08)

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