domingo, 8 de junio de 2008

Lo que hagan los otros


Sería un caso de estudio para la psicología de los colectivos el de la Iglesia católica española que, desde que no prende hogueras ni aprieta garrotes, se siente perseguida y vive sin vivir en ella por asuntos que sólo afectan a los demás. Así, el amago de la Consejería de Educación para dejar la asignatura de religión fuera del horario lectivo (para que los que no optan por esa materia puedan disponer de su tiempo como quieran) se quedó en una anécdota más que sumar al historial que ha hecho tan sólido el proverbio "con la iglesia hemos topado". Tanto que frenó a Riopedre por no molestar a los altares.
Es un poco triste tener que recordar que en este asunto no se discutía la necesidad o los contenidos de la asignatura (y ya es más que tristísimo que, con los problemas de enseñanza que hay en España, no se hable de materias de ciencias o letras, sino de semejantes caprichos). No, se trató de una batalla de los creyentes para regular el tiempo de los que no lo son. El resultado es que quienes no eligen religión tendrán que estar una hora más en clase mirando al pupitre en una cosa alternativa que se va a llamar Atención Educativa. Decía el bueno de Albert Camus que él sólo militaría en el partido "de los que no creen tener razón". A esta muestra de honestidad la iglesia lo suele llamar "relativismo moral". Y quizá yo me equivoque, por supuesto, pero parece que hay muy poca confianza en las convicciones propias de quienes creen que su asignatura es tan pobre y poco atractiva que la posibilidad de poder irse una hora antes es competencia desleal e invencible.

(Aquí me las den todas, 08-06-08)

1 comentario:

Small Blue Thing dijo...

¡Yo le hablaré de mi madre! PUM

Vale, y ahora al comentario.

Yo es que estas cosas no sé nunca por dónde cogerlas. Siempre he creído que la Religión, las religiones, han de formar parte de los contenidos transversales: creo que hay pocas maneras de conocer al otro como ésta.

Ahora bien, también creo que la escuela ha de ser mucho más de lo que es ahora, que la música, el teatro, los clubes de lectura y hasta los centros de ocio deberían estar presentes. Y eso se puede conseguir haciendo actividades en horarios no lectivos, lo cual, en entornos que carezcan de recursos _por motivos económicos o propiamente estructurales, como el campo_, es una necesidad.

Más aún, y por la parte que me toca, yo prefiero que los fundamentos de las religiones se enseñen en las escuelas y no en según qué templos. En España, por ejemplo, carecemos de muftíes y de alfaquíes, así que a nuestros niños les conviene. Y sé de una iniciativa en México DF donde los mezclan: el domingo, los niños harekrisnas se van al templo budista, estos a la parroquia, estos a la mezquita y estos al ashram.

Por lo cual, no consigo entender dónde rayos ven estos tipos el problema. :/