domingo, 1 de junio de 2008

Sudar los canapes


Enhorabuena amigas, ayer el Tribunal Supremo se decidió a coger el toro por los cuernos. Por fin los magistrados se toman el tema de la igualdad en serio, ¿hablamos de que no haya discriminación salarial en función del sexo?, ¿de los problemas que puede toparse una mujer al quedarse embarazada?, ¿alguna medida revolucionaria para atajar los malos tratos?
Qué va, boba, el Supremo ha dejado claro que todos somos iguales a la hora de heredar un título nobiliario, eso que nos hace desiguales a los seres humanos porque se basa en la mera casualidad de la familia que le toca a uno y en el horror al mérito.
No es un chiste, aunque lo parezca, porque hay un juez ajeno al concepto de oxímoron que ha escrito "el hombre y la mujer tienen igual derecho a suceder en las Grandezas de España y títulos nobiliarios, sin que pueda preferirse a las personas por razón de su sexo en el orden regular de llamamientos".
Deben ser iguales los desiguales; el título nobiliario podrá discriminar y marcar como distinto a los de nacimiento plebeyo, de sangre roja en vez de azul, y manos callosas porque el pan hay que sudarlo pero los canapés no. Y es que chica, discriminar por sexo sería un escándalo, ¿dónde vamos a parar? Lo que luce ser condesa, marquesa o duquesa, y ponerse prefijos de viz y archi , es un gran paso sin duda, pero no sabemos para quién.
Y digo yo que, para extender la igualdad, ¿no sería más definitivo abolir todos los títulos nobiliarios? Por favor, no me fusilen.

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