viernes, 11 de julio de 2008

El caso de Theoden

La semana pasada le hice una entrevista a Ramón Fontseré, es un gran actor de una gran compañía de teatro, Els Joglars, que se pasó por Gijón para representar La Cena. En la línea de las últimas creaciones de Boadella, se trata de una crítica sarcástica a algunos de los elementales pilares de lo que ha venido en llamarse progresía: hay palos contra la nueva gastronomía representada por Ferrán Adriá, contra reconocibles personajes de la vida pública y, sobre todo, contra el "castastrofismo" que acompaña la lucha contra el cambio climático, apuntando literalmente a Al Gore.

Como yo me reconozco como progre, aunque progre libertino, quisiera decir lo primero que disfruto de esas críticas, que me parecen más que saludables, y que quien no sea capaz de asumir con una sonrisa (mejor con una carcajada, pero eso opcional) las burlas que se hacen a lo que uno cree, no es un progre al menos como yo lo entiendo. Digo esto porque Els Joglars, y sobre todo Boadella, forman parte de un grupo de personas (de procedencia y pensamiento muy diverso) que en esta hora concreta se han reunido en torno a Ciutadans en Cataluña o UPyD, en España. Ya digo que son muchos y cada cual de su padre y de su madre, pero bajo mi punto de vista, lo que tienen en común en un fuerte punto de rebote, más bien cabreo, con políticos y políticas (no lo digo por las mujeres, yo no creo que el lenguaje sea sexista; lo digo por las acciones políticas) de izquierda. Ya sea por echarle en cara su supuesta superioridad moral, ya por su entendimiento con los nacionalistas. Y en esto llegó el "Manifiesto en defensa de la lengua común".

Hoy le toca a Fernando Savater, que ha escrito este artículo en El País. De todo el grupo de rebotados es Savater a quien yo más quiero. Me dan igual sus idas y venidas, yo siento por Savater un amour fou (por decirlo en una lengua que no sea peninsular, y así todos contentos), me gustan sus malas babas, su argumentos, sus gafas de colores, y comparto su pasión por Nietzsche y El Señor de los anillos. Por todo eso, pese a que como siempre me ha parecido muy razonable su escrito, voy a explicar por qué creo que no tiene razón.

Primero porque la tiene Gamoneda. El manifiesto leído literalmente es bastante razonable, es cierto que no ataca a las otras lenguas españolas sino que pide respeto al castellano. Pero ya cantaba Serrat que cuando se abre una flor al olor de la flor se le olvida la flor. No todo lo que ha acompañado al manifiesto ha sido tan bonito y tan respetuoso. Otro de sus principales impulsores, Arcadi Espada, ha reclamado nada menos que se recoja un listado de quien no haya querido sumarse, para que se puedan ver bien claro, negro sobre blanco, los nombres de los pérfidos y los traidores. Así podríamos maldecirles, bíblicamente, por 7 generaciones.

Savater hace hoy una comparación entre las críticas que ha recibido su manifiesto y las que recibió (y áun recibe) Educación para la Ciudadanía (EpC). Bueno pues yo también llevo mucho tiempo batiéndome el cobre por esa asignatura y no le veo la similitud. EpC ha recibido acusaciones falsas e infames, como dice Savater, que si promueve la homosexualidad sobre la heterosexualidad, que si es como Formación del Espíritu Nacional... Pero nunca leí que ningún defensor de EpC, se exaltara con un "pues sí"; y ante tanta obispo y puñeta de juez, saltara a la plaza diciendo que educaría a su progenie en el mariconerío. ¿Verdad que no? Pues Rosa Díez sí. Aquí está negando que el asturiano sea una lengua (es que ya ni se plantea que sea oficial, con lo que sería coherente con su manifiesto, para que todas reciban el mismo trato). No tiene desperdicio (y por eso lo enlazo ahí) leer los comentarios de los usuarios de Menéame afines a UPyD. No se contentan con defender el castellano, muchos establecen un increíble criterio filológico según el cual, cuánto menos se parece una lengua al español más idioma es; otros consideran que está muy bien que desaparezcan las lenguas minorizadas. A los votantes de UPyD que conozco les gusta decir que no son de izquierdas ni de derechas, que apoyan resueltamente el laicismo, por ejemplo; pero siempre acaban defendiendo posturas conservadoras, y no dedican ningún esfuerzo a atacar a la clerigaya en comparación con el tiempo que dedican a criticar otras sectas (los nacionalistas, vamos). Como relata Gamoneda, la apropiación de El Mundo del manifiesto lo deja casi tirado por los suelos, a la altura de los casos bóricos y las cintas de la Orquesta Mondragón.




Dije que comparto con Savater la pasión por la obra de Tolkien. Por eso pongo aquí este vídeo. Entiendo ese rebote de unos cuantos con la progresía, ya dije que río de buena gana las bufonadas que sólo pretenden que espabilemos. Me canso cuando veo a mentes brillantes (no la de Díez, desde luego) gastando todo su esfuerzo en pelear con los representantes más ridículos del pensamiento ilustrado, mientras la reacción avanza casi sin enemigos y poco a poco retoma posiciones. Vuelvo a El Señor de los anillos. Se ha escrito ya casi todo de estos libros y, sin embargo, (o al menos yo no conozco tal referencia), apenas se ha escrito sobre su carácter de historia crepuscular. Parte del encanto de esta trama es que sucede en un mundo que agoniza, que ha dejado los mejores tiempos muy atrás. El anillo desapareció hace 2000 años, y lo que ha seguido en la Tercera Edad es una larga y lenta decadencia, en la que la épica cede paso a un mundo más amable y más aburrido. Los hobbits tienen carteros y gastan su tiempo en pensar el menú de sus muchas comidas diaria. Y de pronto vuelve el mito. Me parece especialmente ejemplar el caso de Theoden, rey de Rohan. Anciano, con su heredero muerto, se topa con el regreso del mismísimo señor oscuro. Para Theoden, los hobbits son seres de leyenda de los que le hablaban sus padres cuando era niño. No se suele comentar, pero cuando llega con su tropa de rohirrim a la colina sobre los campos de Pelennor, y ve el asedio de Minas Tirith, Theoden está reviviendo el mito fundacional de Rohan, la cabalgata de Eorl que dio inicio a su reino. Theoden cabalga a la muerte seguro de que se cantarán sus hazañas, sigue el guión de cantares anteriores, los que elogian su linaje y que nunca pensó que tendría que volver a vivir.

¿Y esta chapa? También nosostros estamos encantados con los e-mails, y pese a todo temo que fofos y acomodados estemos a punto de enfrentarnos al renacer de otros nuestros mitos fundacionales de la sociedad abierta, democrática, que a trancas y barrancas fuimos creando desde el final de la II Guerra Mundial. La Europa a la que España se sumó como salvaguarda de su recién nacida democracia se ha convertido en un fortín de neoliberales que han fijado sus primeros objetivos en los derechos laborales (desde las 65 horas semanales, a la deslocalización de convenios). En Italia se retoma sin complejos una política racista que asume la etnia como grupo delincuente que debe recibir un tratamiento policial; detrás del inocente título de "lucha contra la piratería", gobiernos y entidades de gestión de derechos de autor quieren espiar a sus ciudadanos y controlar su vida privada acercándonos al totalitarismo.... Además de Tolkien está Cervantes, y esta vez no son molinos, son gigantes.

En fin, vuelvo a donde empecé, a Fontseré y sus risas sobre el cambio climático. Pues sí, Al Gore tendrá mucho morro, y seguro que los ministros que acuden a cumbres internacionales se merecen dos o tres tomatazos. Pero el calentamiento global es un hecho, comprobado científicamente, que tiene su causa en la codicia de una casta industrial de megamultimillonarios, y que tendrá consecuencias sociales muy graves. No es que se derritan los glaciares, que ya es muy malo, que es que habrá millones de desplazados por falta de agua. Ríamos juntos y unos de los otros, pero a ver si nos ponemos serios con lo que necesitan una seria reprimenda. Eorl acabó bien. Theoden no.

1 comentario:

Small Blue Thing dijo...

Teniendo en cuenta lo que pienso de Tolkien, ahora entiendo que lo de Savater me parezca una gilipollez ponderada ;DDD

... pero la cosa es que cuando oigo a todos estos enteradillos siempre acabo preguntándome qué carajo tienen que ver las polleces de Ferrán Adriá con la ecología.

Para autoproclamarse intelectuales, son más bien pobretes.