jueves, 3 de julio de 2008

La roja nacional

Que la selección de fútbol ganara la Eurocopa alegró a una gran mayoría y enfadó a unos pocos, además opuestos. Por un lado, y lógicamente, a los nacionalistas que no se sienten identificados con la selección española. Por otro, también lógicamente (dentro de la lógica de la carcundia), a quienes se indignan porque salga la gente a ondear banderas sin querer darle con el mastil a nadie en la cabeza. Me maravilla esta conjunción de términos: La roja nacional, que ha sumado en una borrachera de balompié a los dos bandos de la Guerra Civil.



Recién llegado de ser manteado en Colón y antes de marcharse a Turquía, Luis Aragonés se sumó al manifiesto por el castellano, quizá antes de que Arcadi Espada corriera apuntarle entre los no firmantes (póngame en su lista negra, por cierto), que es nuevo hallazgo de los liberales.



Quietos todos antes de mentar a los antepasados de la gente del fútbol, de todo hay en la cancha del señor. Les presento a Villa, héroe de la Eurocopa, alias El guaje (que por cierto es ya una palabra que se asume como asturiana y es un anglicismo que deriva de washer, por los niños que lavaban el carbón en las primeras minas del siglo XIX):


Pues sí, Villa apoya la oficialidad de la lengua asturiana. Ese que los malidicentes ya estaban crucificando porque en un arrebato se soltó con un "Arriba España". Sí el grito de los nazis españoles. Era la primera vez en mi vida que lo escuchaba sin pensar que igual me llevaban a un paredón. Se ha sumado a esta campaña el mismo día que volvió a casa.

Yo amo todas las lenguas, y es más, no entiendo como se puede amar a una sin amar al resto.

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